Luis Vargas Rosas. Un museo al ritmo de lo contemporáneo (1946 - 1970)
Distintas dimensiones de la gestión de Luis Vargas Rosas, reconocido como uno de los principales representantes de la vanguardia artística en Chile de comienzos del siglo XX, son revisadas en esta exhibición. De esta forma, con la curaduría de Gloria Cortés Aliaga (MNBA), se da cuenta de un legado poco difundido, pero no menos relevante: el liderazgo del museo de arte más importante del país. Siendo la programación de exposiciones, las adquisiciones y las donaciones de obras, la transformación de los espacios del museo, la modernización de sus depósitos y sistemas de conservación, la creación del primer taller de restauración en 1965 y, especialmente, su preocupación por la educación y la formación de artistas y públicos, parte de una labor cuya trascendencia permanece vigente.
“Al revisar la gestión de Luis Vargas Rosas descubrimos a un director que entendió tempranamente que un museo público no puede permanecer ajeno a las transformaciones de su tiempo. Su gestión tuvo una indiscutida apertura hacia la creación contemporánea, la educación y los nuevos públicos, en años cruciales para el siglo XX, fortaleciendo la idea de un museo para todos. Un museo que se transforma, que es capaz de generar tensiones y preguntas, y que desde ellas puede interpelar a la sociedad y proyectarse hacia el futuro. Su legado nos permite reconocer que muchas de las interrogantes que entonces movilizaron al Museo siguen vigentes y nos invitan a pensar hoy cuál es su rol y aquello que les da sentido como instituciones públicas”, expresa Varinia Brodsky Zimmermann, directora MNBA.
Arte contemporáneo y nueva obra para la Colección MNBA
La mirada de Vargas Rosas se expresó en una política de exposiciones que buscó ampliar los horizontes del museo. La muestra da cuenta de una selección de exhibiciones realizadas durante sus 24 años de gestión, junto con obras que ingresaron a la Colección MNBA. Algunas no han sido exhibidas hace varios años y otras permanecen inéditas para el público.
Entre los autores chilenos seleccionados que representan el período de dirección de Luis Vargas Rosas figuran: Tótila Albert Schneider, María Fuentealba Oliveros, Luis Herrera Guevara, Manuel Ortiz de Zárate, Julio Ortiz de Zárate Pinto, José Perotti Ronzzoni, Juan Downey, Guillermo Núñez y Eugenio Téllez. De otros países de Latinoamérica se cuentan Magda de Pamphilis, Benito Quinquela, José Antonio Terry, Raúl Millán y Héctor Poleo. También figuran artistas del grupo Dresdner Sezession, entre ellos destacan Otto Dix, Conrad Felixmüller, Christoph Voll. Otros artistas extranjeros presentes en la muestra son François Arnal, Mariano Fortuny y Marsal, Lee Mullican, Francisco Pradilla Ortiz, Joaquin Sorolla y Bastida, Kaiko Moti, Gaïl Singer, Elizabeth Guggenheim y Manuel Viola.
En total se presentan alrededor de 70 obras, de diversos formatos, técnicas, temáticas y períodos, que permiten comprender cómo se fue consolidando la Colección bajo su gestión.
La exposición incluye dos obras de Luis Vargas Rosas, una de ellas adquirida recientemente por el MNBA. Se trata de una pintura sin título de 1932, correspondiente a un período del autor que hasta ahora no estaba presente en la colección y que es significativo por su relación con la escena internacional, estableciendo un vínculo entre su trayectoria como artista de vanguardia y su concepción del museo que luego desarrollaría como director. También se expone el óleo Algas marinas, realizado un año antes del ingreso del artista a la dirección del museo.
Una idea de museo
El nombre de la muestra proviene del título de una entrevista realizada a Luis Vargas Rosas en 1946, poniendo el foco en el concepto de “Museo actual”, que impulsó el ex-director. Según sus palabras, el museo no debía limitarse a conservar y exhibir colecciones, también debía ser una escuela y un espacio de encuentro y formación para artistas, estudiantes y aficionados al arte. Así lo explicaba en una entrevista que le hicieron en enero de 1946: “El Museo es mejor escuela que una escuela de pintura: mirando, contemplando, comparando es como se adquieren las verdaderas perspectivas y los verdaderos valores. Además el Museo tiene la ventaja de ofrecer su condición de escuela a artistas y aficionados”.
Durante su período al frente del MNBA se impulsaron nuevas salas y se renovaron los depósitos, con la instalación de nuevos sistemas para resguardar las obras del Museo. En 1962 se inauguró la Sala Forestal, concebida para presentar arte joven contemporáneo, tanto nacional como internacional, lo que permitía establecer una relación directa entre el museo y el Parque Forestal, ampliando sus horarios y públicos.
A partir de sus planos originales y de documentos de aquellos años, se realizó una reconstrucción visual, que permitirá tener una noción de cómo pudo haber sido este espacio en su época.
Hace 80 años
Más que presentar una mirada idealizada de su gestión, Luis Vargas Rosas. Un museo al ritmo de lo contemporáneo busca reconocer tanto sus avances como sus dificultades, proyectos inconclusos y las numerosas trabas administrativas que enfrentó. A través de obras, documentos y recursos audiovisuales, la exposición propone así, revisar una pregunta que continúa siendo vigente: ¿Qué significa que un museo sea contemporáneo y cuál debe ser su relación con la ciudad y sus públicos?
Dos líneas de tiempo que recorren los 24 años de dirección de Vargas Rosas, permiten acercarse a estas interrogantes, poniendo atención en la programación de exposiciones y en la relación del museo con las infancias y la educación.
La respuesta que Vargas Rosas comenzó a construir hace ocho décadas se sostuvo sobre cuatro grandes ideas: el museo como espacio moderno; como plataforma de circulación artística; como institución pública vinculada a la educación y los nuevos visitantes; y como parte de redes culturales nacionales e internacionales.
“Con la investigación de la muestra permanente descubrimos liderazgos que pensaron el museo en su propio contexto, pese a las dificultades burocráticas y la falta de recursos. Los documentos revelan así una historia distinta a la de un aparente museo inmóvil: la de Luis Vargas Rosas y otros que, antes que él, buscaron imaginar un museo posible. A la vez, esta exposición nos recuerda que la historia siempre se encarga de recuperar los legados de quienes dejan una huella imborrable, capaces de transformar el museo desde dentro", comenta Gloria Cortés.
Espacio para las infancias y primeras funcionarias
Uno de los núcleos de la exposición está dedicado a la historia de las infancias en el Museo Nacional de Bellas Artes y al desarrollo de su dimensión educativa con obras en las que se retrata a niñas, niños y jóvenes. Una línea cronológica reúne hitos como las exposiciones infantiles, la incorporación de las primeras educadoras, la creación de programas de educación, entre otros. Esto se complementa con un muro de intervención para, desde el presente, poner en diálogo las experiencias de las infancias.
Bajo la dirección de Luis Vargas Rosas se incorporaron las primeras mujeres funcionarias. En 1962 ingresó Magdalena Balduzzi como asesora técnica, mientras que en 1967 se incorporaron Victoria Roepke, en la Secretaría, y María Luisa Señoret, en Promoción Popular y Relaciones Públicas. En 1965 fueron comisionadas Olga Rodríguez Maluenda, Laura Rodig y Lucía Serey como guías de visitas escolares.
Sobre el artista
Luis Vargas Rosas (1897-1977) tuvo un breve paso por la Escuela de Derecho de la U. de Chile. En 1915 decidió dedicarse a la pintura e inscribirse en los cursos libres de la Escuela de Bellas Artes. En 1919 inició un recorrido por academias libres en Italia, Alemania y Francia. Regresó a Chile en 1923 dispuesto a impulsar ideas y proyectos renovadores.
El pintor fundó la Academia Libre Montparnasse junto a sus amigos pintores Henriette Petit, José Perotti y los hermanos Julio y Manuel Ortiz de Zárate, siguiendo una línea estética orientada hacia la abstracción, en clara concordancia con la vanguardia francesa. Con ellos, expuso en el Primer Salón de Arte Libre en 1925. Más tarde este grupo fue conocido como Grupo Montparnasse. Ese mismo año Vargas Rosas volvió a París y en 1927 se casó con la pintora chilena Henriette Petit. En esos años estudió grabado en el Atelier 17 de William Hayter, integró Les Surindépendants y en 1931 participó en la creación de Abstraction-Création, colectivo internacional dedicado a promover la abstracción como alternativa al predominio del surrealismo. En 1937 colaboró en el diseño del Pabellón de la República Española para la Exposición Internacional de París, junto a Luis Lacasa, Josep Renau y Gori Muñoz. En su interior se encontraba el Guernica de Pablo Picasso.
Regresó a Chile en 1939, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Participó junto a David Alfaro Siqueiros en el mural de la Escuela México de Chillán. En 1946 fue nombrado director del Museo Nacional de Bellas Artes, cargo que desempeñó hasta 1970.