Proyecto Museo sin Muros MNBA

ANGÉLICA PÉREZ GERMAIN: TE MÍO

instalación,Angélica Pérez
Detalle de obra Angélica Pérez

Detalle de obra Angélica Pérez

Exposiciones simultáneas en Santiago y Concepción de la artista que exploró las relaciones entre arte, corporalidad y naturaleza. Desde el 5 de abril hasta el 26 de mayo en Sala MNBA Plaza Trébol y Sala MNBA Plaza Vespucio.

25/03/2013

Fuente: Museo Nacional de Bellas Artes

instalación,Angélica Pérez

La obra de Angélica Pérez reivindica el origen y la materialidad del té, alimento que le sirve para demostrar las entrecruzadas relaciones que existen entre corporalidad, naturaleza y mente, aspectos que la artista trabajó de manera profunda durante quince años. De manera simultánea se inauguran sus dos exposiciones en Concepción y en Santiago, que dan cuenta de una obra inédita, completamente desconocida, recuperada de sus archivos personales después de su lamentable desaparición en el Archipiélago Juan Fernández durante el maremoto del 27 de febrero del año 2010.

A través de su relación con el té, Angélica vivió el arte de una manera esencial, una forma de relacionarse con los otros y consigo misma, liberando zonas reprimidas en una cultura de sumisión especialmente de los femenino: situaciones de dolor y pérdida que implica llevar el arte a una zona extrema, donde es posible la propia sanación y la de los otros.

Historiadora de profesión, Angélica Pérez tuvo sus primeros acercamientos al té en una experiencia directa mientras hacía su tesis. Fue en un estudio de campo realizado en una población de Santiago donde se da cuenta de la importancia del té en el hogar de las familias chilenas. Este brebaje hasta el día de hoy es un elemento de encuentro, un evento de reunión y conversación cotidiana y para muchos de sobrevivencia, siendo junto al pan el único alimento reponedor de la jornada. Con el tiempo descubre que el té es también un ingrediente activo de sanación, de la misma forma como el arte lo comienza a ser para ella. Este encuentro la obliga a realizar una investigación extensa sobre el origen del té y viaja a Japón, gracias a una beca otorgada por la Japan Foundation para conocer la sociedad y cultura japonesa, estadía que aprovecha para alternar con empresas familiares que se dedican a la producción y comercialización del té. Luego de ese viaje inicia una búsqueda intensiva a través del arte y el alimento, conciliando aspectos aparentemente antagónicos como la comida, la ceremonia del té, la curación del cuerpo y la sanación de la mente, sin ser el propósito último su obra puede ser vista también como una vía de acceso espiritual o mística.

"Angélica encuentra en el té una posibilidad de sanación tanto para ella, para los otros en lo social, y especialmente para el artista que en el proceso de creación sufre el desgaste emocional implicado en la plasmación de su propia obra", dice Patricio M. Zarate, curador de la muestra y Administrador del proyecto Museo sin Muros.

En Concepción la exposición se refiere al cuerpo y la sanación: una serie de fotografías muestran el registro de la performance donde Angélica se aplica té matcha a su cuerpo desnudo, lo acompañan siete cortes de piezas de vestuario para elaborar una túnica impregnada en té negro, formas circulares y cabellos relacionadas con la curación de enfermedades terminales y una serie de dibujos con grafito de su etapa inicial que señalan un vía y una búsqueda esencial.

En Santiago el énfasis está puesto en el lenguaje estético, sobre todo el estudio sobre la materialidad del té y su aplicación a distintas superficies y objetos. Angélica buscó todas las posibilidades que le ofrecía esta infusión, desde el uso solemne en la ceremonia del té, ya sea como alimento o brebaje reponedor y como tinte en aplicación directa sobre papel, a modo de la caligrafía y acuarela japonesa. No sólo la hoja y su extracto pictográfico son parte de su modalidad de trabajo, sino las bolsas de papel, los hilos, y todo lo relacionado con la materialización del té. Hay costuras, remaches, tatamis hechos con las bolsas en infusión, con esa distintiva y particular calidad colorística de la tintura y la textura del té después de su natural proceso de oxidación.

Con estas dos muestras se recuerda la particular obra de Angélica Pérez, desaparecida en el 27 de febrero del año 2010. "El encuentro con el té, además de su implicancia social y pública, se detiene en el propio artista, revelando aspectos de su personalidad... pocos creadores están dispuestos a correr el riesgo de exhibir públicamente el resultado de esa búsqueda tan íntima", dice Patricio M. Zarate.

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Materias: Artes visuales
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Palabras clave: Angélica Pérez - Instalación
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